me gusta escribir VI

Me gusta escribir porque todo el espacio se transforma en un momento único de conexión, que alienta otras maneras de percepción extragaláctica. Sintonizar con esa dimensión, que se vuelve eterna, puede renovar todo mi planeta en un segundo.

Si bien me concentro y me gusta buscar desde la sonoridad de las palabras, trato de partir desde lo más interno de las ideas. A veces parto de correspondencias o referencias específicas, otras simplemente de impresiones o intuiciones que se moldean desde algún plano desconocido.

Siempre trato de encontrar un equilibrio entre las descripciones minimalistas y la capacidad de síntesis que omite todos los detalles.

Me gusta que las metáforas despierten situaciones primitivas, ya sea conocidas o no, y que inviten a esa posibilidad de replantear el nuevo punto de vista.

Los colores que más me gustan son todos. Mientras que mis sensaciones preferidas son las más altas.

No creo que lo más importantes sea respetar al máximo las reglas de ortografía, pero sí me parece bueno organizar un plan de lecturas de todo tipo, que además de entretenimiento, me permite ampliar mi vocabulario.

De manuales de técnica desconfío bastante, pero sé que hay buenos.

Escribir es poner en marcha una gran mole que arranca y acciona desde lo más silencioso de sus engranajes. Es saber que el movimiento se puso en marcha y construye su historia.